Dramático vía crucis de una familia que tuvo que recomprar su propio terreno en un remate tras pagar por 11 años. Doña Nifa González, de Limpio, contó con indignación: “Pedí a la gente en la subasta que me dé la oportunidad de pujar por mi propia casa en la subasta. Nosotros somos compradores de buena fe, asumí el contrato en el 2015 con la inmobiliaria Confort”, declaró sobre el origen de su lote a Crónica.
La víctima cumplió toditas sus obligaciones: “Pagué 132 cuotas desde septiembre de 2015 hasta agosto de 2026, tengo la constancia de cancelación”. Sin embargo, el terreno terminó embargado y decomisado por la Justicia en el caso de la casta de los González Daher.
La afectada denunció a la empresa inmobiliaria que “ellos eran los entes administradores, nos íbamos a pagar y nos decían que no pasaba nada. Mi cuota era de G. 280 mil y siempre estuve al día con todo. “Lastimosamente mi terreno fue a la Senabico y mi abogado me recomendó presentarme a la subasta o si no íba a perder todo. La base era G. 73 millones y el compromiso era abonar ese 10%, que con mi familiar tuvimos que juntar para pagar”.
La mujer recordó el desesperante momento en que se enteró del remate y todo lo que sufrió. “Una vecina me envió que mi casa figuraba publicada en la Senabico. Ese martes a la noche no dormimos, no comimos, amanecí por la calle y me fui a juntar con un abogado”, rememoró quebrantada.
La mujer explicó que además de su caso hay muchísimas familias distribuidas en Limpio, Luque y Capiatá, que también están con el mismo dilema. “Somos 256 familias golpeadas por esto. Estamos todos desesperados, hay personas de tercera edad, enfermos en cama y niños. Hay gente que pagó todo en el 2021 y no puede hacer la escrituración porque están todos vinculados a González Daher”.

La inmobiliaria nunca avisó
Doña Ninfa, quien es docente jubilada, sostuvo que “ellos no avisaron nada, seguían recibiendo nuestra plata y se callaban. Yo pagué con mi trabajo honrado todo, no le debo ni un solo peso a la inmobiliaria. Tengo el documento de cancelación. Ellos tienen que responder por lo que cobraron, alguna explicación me tienen que dar”.
“Esto para mí era una pesadilla y sigue siendo una pesadilla, un impacto psicológico y mental mortal”, confesó entre lágrimas. Agregó que los afectados no se van a quedar de brazos cruzados. “Toda la gente se está organizando y realizando manifestaciones todos los días”.
Por último, manifestó que “espero que alguien les escuche a esta gente que está luchando. Nosotros no vinimos a hacer una invasión, toditos tenemos contrato de compraventa y cancelación”.

