Una humilde casita fue devorada por las llamas tras encender una vela antes de dormir.
El feroz incendio oiko durante la madrugada de ayer en el barrio San Felipe del Kilómetro 20 Acaray, Minga Guazú. La dueña de casa, Cynthia Mabel C. S. (39), descansaba plácidamente junto a sus dos pequeños hijos.
Antes de acostarse, la doña dejó una velita encendida sobre un mueble que terminó desatando la pesadilla. Al sentir el calorón y el humo, la mujer reaccionó al toque y logró sacar a sus peques sana y salvos.
Las voraces llamas se propagaron en un abrir y cerrar de ojos y consumieron todita la estructura de la vivienda. Bomberos Voluntarios de Minga Guazú llegaron volando al sitio para sofocar el fuego y realizar el enfriamiento.
Por milagro no hubo víctimas que lamentar ni heridos, pero la humilde familia quedó prácticamente con lo puesto. Las pérdidas materiales fueron totales, dejando a la doña y a los mitã’i sin sus pertenencias en medio de la noche.

