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Jopara que une generaciones y mantiene viva una tradición paraguaya

Aunque la Plaza Uruguaya está en plena refacción, la tradición no se apagó. En el marco del 12.º Festival Nacional del Jopara, dos enormes ollas fuer…

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Unos 300 platos fueron repartidos en el festival del jopara.

Aunque la Plaza Uruguaya está en plena refacción, la tradición no se apagó. En el marco del 12.º Festival Nacional del Jopara, dos enormes ollas fueron preparadas para compartir gratis este plato tradicional con unas 300 personas en el Centro Comunal San Jerónimo de Asunción.

Esta vez, el encuentro tuvo un escenario diferente, pero el espíritu fue el mismo, mantener viva una costumbre que forma parte de nuestra identidad.

Clemente Cáceres, contó que decidieron preparar dos ollas de jopara para repartir de manera gratuita, pese a que el lugar tradicional del festival, la Plaza Uruguaya, se encuentra actualmente en obras.

Y no se trató simplemente de cocinar. Desde tempranito, alrededor de las 6:00, comenzó todo el trabajo. El poroto ya había quedado en remojo desde la noche anterior, mientras que otros ingredientes estaban listos para entrar a la olla. Las verduras frescas, como cebollita, perejil, kuratu y orégano, se fueron picando durante la jornada.

Las dos ollas tenían juntas más de 100 litros de capacidad, suficientes para alimentar a unas 300 personas. Poroto, zapallo, leche, queso, tomate, locote, cebolla, zanahoria y una variedad de condimentos fueron formando esa mezcla tan nuestra que, cuando llega octubre, también trae consigo una buena dosis de tradición.

Una historia que se cocina desde hace generaciones

Cáceres explicó que el jopara tiene una relación muy cercana con el tradicional locro y que, hasta la época de la Guerra de la Triple Alianza, el poroto y el maíz formaban parte inseparable de esta preparación.

Con el paso de los años fueron apareciendo distintas formas de preparar estos alimentos. Surgieron el locro blanco, el poroto con carne, conocido como saporo, y posteriormente el jopara como una variante propia.

Pero más allá de los nombres y las recetas, hay algo que permanece: la costumbre de sentarse alrededor de una olla y compartir.

En esta ocasión también hubo una preparación especial con “queso de cerdo”, elaborado con partes como la pata y la oreja del animal.

“Tenemos dos clases hoy, el quesú y kure jopara”, comentó Cáceres.

En años anteriores, el Festival Nacional del Jopara llenaba la Plaza Uruguaya con hasta 11 variedades de este plato tradicional, llegando a unas 2.500 personas por día.

Esta vez, las obras obligaron a cambiar de escenario, pero no pudieron con las ganas de mantener viva la tradición.

Dos empresas colaboraron con los ingredientes y la Municipalidad de Asunción apoyó con la parte logística. Así, entre todos, hicieron posible que la fiesta del jopara siga adelante.

Porque una tradición no desaparece solamente porque cambie el lugar. Mientras haya una familia que conserve una receta, una abuela que enseñe a cocinar, un padre que invite a sus hijos a meter mano en la cocina o un grupo de personas dispuesto a compartir una olla, nuestra cultura sigue viva.

El secreto está en enseñar a los más chicos

Para Cáceres, si queremos que estas costumbres sobrevivan, los niños deben ser parte de ellas desde pequeños.

No basta con poner un plato tradicional sobre la mesa. Hay que enseñarles cómo se prepara, de dónde viene y por qué forma parte de nuestra historia.

Que aprendan a lavar el poroto, cortar las verduras, revolver la olla y conocer los ingredientes. Que se ensucien las manos en la cocina y descubran que detrás de cada comida paraguaya hay historias, sacrificios y recuerdos familiares.

Porque quizás mañana sean esos mismos niños quienes vuelvan a preparar una enorme olla de jopara y digan: “Así hacía mi mamá, así hacía mi abuela”.

Y ahí estará el verdadero triunfo de la tradición: seguir pasando de mano en mano, de generación en generación, con el mismo sabor y el mismo cariño.

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