Ya de entrada, en el partido desarrollado en La Arboleda, El Santo recibió un golpe cuando Luis Martínez abrió el marcador. Esa conquista ya desmoralizó a los Rayaditos, que sin embargo, no se rindieron y siguieron batallando.
El Aborigen no pudo reforzar el marcador en la primera etapa y a poco del arranque del complemento, Franco Aragón anotó de tiro libre el gol esperanzador para los Santos. Era el empujón que necesitaban para levantar e ir en busca de la heroica, metió presión y hasta se le frustró un grito de gol ya en la parte final porque el balón no traspuso totalmente la raya.
Y cuando la amenaza de granizo avanzaba Trinidad, el último pitazo del árbitro marcó el irremediable descenso del Rayadito que, desde el año que viene, vuelve al ruedo de la Intermedia.

