Wilfrida Valdez vive días de angustia y desesperación desde la desaparición de su pequeño hijo Khael, quien fue visto por última vez el viernes 2 de octubre, en horas de la mañana, dentro de una estancia ubicada en el Chaco. Entre lágrimas, cansancio y una esperanza que se niega a morir, la madre continúa buscando al niño y sostiene una particular hipótesis sobre lo ocurrido.
“Mi corazón me dice que el señor de la noche le tiene a mi hijo. Él tiene a mi hijo, siento que mi hijo está acá. Él está acá, solamente que el señor no nos hace ver. Él demasiado le quiere a mi hijo”, dijo la doña a Crónica. Wilfrida trabaja en la cocina de una estancia y recuerda con precisión las últimas horas que compartió con su pequeño.
“Ese día él se levantó a las 4 de la mañana conmigo. Nos fuimos a la cocina y empecé a preparar el desayuno. Después nos fuimos a acostar de vuelta porque él se levantó muy temprano”, contó.
Más tarde, cerca de las 8:30, Khael volvió a levantarse. Como acostumbraba hacerlo, salió acompañado de sus animales. “Nos fuimos a la cocina y él se fue hacia donde está la lechera a hacer su recorrido, junto con su cerdita y su perro. Después le vi cuando se fue hacia el alambrado, le llamé y volvió”, recordó.
El pequeño también tenía una costumbre “él siempre busca los huevos en el gallinero. Me trae uno y después se va a buscar más”, relató.
Ese día, sin embargo, algo cambió, “volvió al gallinero, se tardó unos 10 minutos y después sentí un silencio. Eso me llamó la atención, porque él se queda ahí esperando que la gallina ponga los huevos y a veces se pelea con las gallinas para que ya se levanten. Pero él ya no regresó”, recordó con la voz cargada de angustia. “Cuando todo quedó en silencio me fui a buscarle y ya no le encontré. Eso es lo que hasta ahora me pregunto: ¿cómo así, fugazmente, se fue?”, expresó.
“Como madre, mi hipótesis es que el karai pyhare le llevó. En esta zona hay niños que se pierden así. Hay muchos casos y vuelven a aparecer cuando él les quiere soltar. Porque, si está enojado, no les va a soltar”, dijo a este medio.
La presencia de tantas personas buscando a Khael, según su interpretación, podría incluso haber alterado el entorno. “Ahora se invade su territorio porque hay mucha gente acá, pero ellos tienen que hacer su trabajo”, dijo, refiriéndose a los equipos que participan de la búsqueda. Mientras pasan los días, el cansancio físico y emocional se hace cada vez más pesado. Wilfrida asegura que prácticamente ya no duerme.
“No duermo más. Salimos también a rastrillar con mi hijo mayor y mi papá. No es como dice la gente, que no colaboro. La gente para criticar está toda y no sabe las cosas como están”, expresó.
A pesar del dolor, la madre agradece a quienes no dejan de buscar. “Yo estoy muy agradecida con todos porque nos están ayudando”, señaló.
“Mi corazón me dice que el señor de la noche tiene a mi hijo y que cuando él decida, le va a soltar. Yo le busco al señor a la noche para conversar con él, pero no se hace encontrar. Creo que está enojado”, finalizó.

