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El “yacaré” y la “capillita”, ¿tienen derecho a reclamar bienes?

Muchas veces el amor, la pasión, la aventura o, simplemente, la calentura nos llevan a hacer cosas que si las hubiésemos pensado con la cabeza (y no …

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Muchas capillitas quieren avivarse y pedir su parte.

Muchas veces el amor, la pasión, la aventura o, simplemente, la calentura nos llevan a hacer cosas que si las hubiésemos pensado con la cabeza (y no con otra cosa), ponele la firma que no se hubieran hecho. Algunas de estas tienen que ver con arrancar una relación con personas que ni conocemos.

Por el camino, cuando te enterás que sos el “yacaré” o la “otra”, porque había sido que tu chuli tenía a su “ofi” bien amarrado, empieza el verdadero drama: ¿puedo reclamar algo o todo se lo llevó a la cama?

Un abogado habló al respecto y comentó, desde el punto de vista legal, qué se puede hacer en casos donde esa relación de telenovela se volvió más tóxica que licuado de cianuro.

Luis Samaiego, experto en cuestiones legales, contó de entrada que no alcanza con decir “yo estuve con él” o “me prometió que algún día todo iba a ser mío”. Así que al cuento de hadas ya se le quemó la varita de entrada.

“Si alguien se hizo pasar por soltero, construyó una relación sobre engaños y consiguió que la otra persona le entregara millones de guaraníes, podría existir materia para una investigación penal”, comentó el profesional.

Pero hay una diferencia fundamental: “no es lo mismo engañar sentimentalmente que cometer una estafa. Lo determinante será probar si hubo un engaño con relevancia penal y un perjuicio económico causado por ese engaño”, he’i.

Fue bien clarito al decir que “en principio, no se puede exigir que le devuelvan todo lo que gastó simplemente porque la relación terminó. Si ella o él pagó voluntariamente el motel, el combustible, la comida o la ropa, esos gastos normalmente se consideran parte de la relación”.

Ahora, si puede demostrar que “le prestó dinero, que él o ella se comprometió a devolverlo o que la engañó para obtener ese dinero, podría existir una posibilidad de reclamar judicialmente, según las pruebas y las circunstancias. En resumen: una cosa es gastar voluntariamente por amor y otra muy distinta es ser engañada para entregar dinero”.

En síntesis, si “entregás el corazón”, asegurate que sea lo único que entregues hasta que sepas bien bien bien con quien estás.

Y si sí sabías que andaba en pareja, ¿qué onda pio?

Para que exista una unión de hecho reconocida legalmente, deben cumplirse los requisitos previstos en la legislación paraguaya. Una relación paralela con una persona casada no se convierte automáticamente en concubinato ni genera, por ese solo hecho, derechos hereditarios.

Por eso, aunque una relación haya durado años, la situación jurídica debe analizarse según las circunstancias concretas. Y si el hombre o la mujer hizo promesas de regalar una casa, comprar un vehículo o compartir sus bienes, pero nunca formalizó nada, la cosa puede complicarse. “Una promesa nomás la promesa se la lleva el viento”, he’i.

En el caso que el final llegue, puede haber algo ndajeko

El profesional explicó que una persona casada puede dejar parte de sus bienes a su amante mediante un testamento, siempre que respete la porción que la ley reserva a los herederos forzosos.

Por ejemplo, si alguien tiene G. 1.000 millones, puede disponer libremente de una parte de su patrimonio, dentro de los límites legales, y beneficiar a quien quiera, incluso a la “capillita”

Pero si no existe un testamento, la situación cambia. La relación sentimental, por sí sola, no convierte automáticamente a la amante en heredera.

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