Una guapa abuelita de 81 años conmueve a toda la perrada al entrenar a full en un gimnasio en Caacupé. Se trata de María Elva Ortiz de Cabrera demostró que para estar saludable y llena de energía no hay edad.
La doña habló con Crónica y contó cual es su motivación para ir a entrenar con esa edad. “Mi hijo es profesor de Educación Física y él fue quien me motivó a ir a entrenar. Hace poco empecé, voy 3 veces a la semana y hoy fue la cuarta vez que fui. Me va super bien, me hace sentir plena y muy bien de salud”.
La guapa mujer explicó que en cuanto a los ejercicios que le mandan hacer dijo “hago liviano nomás, el entrenador me hace alzar cosas livianas de acuerdo a mi capacidad, me hace entrenar de todo, parte inferior y superior. Hago también caminatas ligeras con pesas. Todo muy de a poco. Me siento mejor después e ir a entrenar, estoy con más ganas”.
Por otro lado mencionó que “en cuanto a la alimentación siempre como bien, mucha ensalada y sopita, porque llegué a tener presión alta en su momento y me tengo que cuidarme también de ese lado. En su momento me llegué a operar los dos lados de mi cadera, tengo platino. Todo eso también llevamos en cuenta”.
La guapita doña caacupeña aseveró que “es la primera vez que me voy al gimnasio en mi vida, cuando era más joven lo que hacía era caminata por el barrio, pero por la inseguridad que hay dejé de hacer. En la época de colegio lo máximo que pude hacer Educación Física fue hasta el primer curso (hoy 7° grado), después ya no”.
Por último expresó con alegría que “nunca es tarde para entrenar, la edad nunca es un impedimento cuando uno tiene ganas de verdad. Agradezco a mis hijos por darme esta oportunidad y poder darle más actividad a mi vida”.

Sus hijos siempre buscan su bienestar
Uno de sus 4 hijos, Derlis Cabrera, avei charló con nuestro medio y contó que “la única rutina que hacía en la casa era barrer, cocinar y limpiar la casa. Y esa vida monótona y aburrida que tenía es lo que conversamos entre los hermanos y nos animamos a llevarle al gimnasio para que salga de esa vida sedentaria. Además que a ella le gusta también”.
Por su parte, Edgar Cabrera, quien es el profesor de Educación Física explicó que “yo le motivé a entrenar, me fui a hablar con uno de mis exalumnos que es el dueño del gimnasio para que le atienda a mi mamá, y por supuesto ellos le brindan una atención personalizada, por la edad que tiene también. También me responsabilicé de llevarla y traerla las veces que se va. Una hora por día entrena”.

