“Chiquita”, le dijo Soledad Franco a Solecita, a su “yo” del pasado. La periodist deportiva se sentó mano a mano con su niña del ayer y reflexionó con ella acerca de todo lo que logró. La imagen es muy forchi, se ve a una mitakuña´i con muchos sueños y a una mujer feliz de haberse hecho camino en lo que tanto le apasiona, en su familia, en sus amigos, en la vida.
“Todavía tenemos mucho de qué hablar. Si pudiera sentarme frente a esa nena de la foto, no sabría por dónde empezar a contarle todo lo que vivimos. Le contaría que este año volvimos a vivir un Mundial, que seguimos emocionándonos detrás de un micrófono, que descubrimos nuevos caminos”, escribió.
Más adelante siguió, “nos animamos a reinventarnos y que todavía tenemos esa bendita costumbre de querer hacer mil cosas al mismo tiempo. Pero también tendría que contarle que este año la vida nos frenó. Y no precisamente con una tarjeta amarilla. ¡Fue roja directa!”, he´i para referirse a una situación de salud que le tocó vivir.
“Hubo dolor, miedo, una cirugía, momentos de incertidumbre y días en los que lo único importante era volver a estar bien. Y ahí aprendí algo que, aparentemente, necesitaba 47 años para entender: no siempre ser fuerte significa poder con todo. A veces significa aceptar que no podés. Qué necesitás ayuda. Que tenés que parar”, reflexionó. ¡Ndi barbaro!
Sole está orgullosa del camino y aprendió mucho, pasó de todo según sus expresiones, hasta se sintió invencible, en todos esos momentos lo más importante es que tuvo su familia alrededor. “Si esa nena me preguntara si cumplimos nuestros sueños, le diría que muchos sí. Otros cambiaron. Algunos todavía están esperando su turno.Y que lo más lindo es que seguimos teniendo ganas de soñar. No llego a los 47 siendo la misma mujer que hace un año. Llego con algunas cicatrices nuevas”, fue parte de lo que posteó.

