Dantesco y mortal incendio causó conmoción total en la tranquila localidad de Isla Umbú, Ñeembucú. Un abuelito de 73 años, identificado como Arrecio P. B., halló un trágico e inesperado final. El fuego infernal se habría desatado por un traicionero cortocircuito en el sistema eléctrico de la vivienda.
Un secarropas y una heladera quedaron completamente reducidos a cenizas en medio de las llamas devastadoras. El concubino de la dueña del inmueble vio el desastre y avisó desesperado a los efectivos policiales.
Al llegar al lugar, los uniformados encontraron al pobre hombre tendido e inerte sobre su cama. La médica forense confirmó el peor diagnóstico: murió asfixiado por inhalar el tóxico monóxido de carbono.
El lamentable hecho ocurrió en horas de la madrugada y movilizó de urgencia a la Fiscalía de turno. Agentes de Criminalística realizaron los peritajes mientras los familiares lloraban la irreparable pérdida. El cuerpo del anciano fue entregado a sus allegados entre desgarradoras muestras de profundo dolor.

