Una guapa doña del Bañado Sur pasó de juntar basura en las calles a triunfar con hermosas joyas que ya ha llegado hasta Europa. La doña creció en medio del humilde barrio San Cayetano, zona del Bañado Sur y logró terminar su colegio a puro pulmón y sacrificio.
Sus padres eran muy trabajadores, su mamá vendía remedios yuyo y su papá laburaba como guapo olero. Para ganarse el pan diario y sin pedirle nada a nadie, la doña entró a reciclar en el vertedero Cateura, como lo hacen la mayoría de los lugareños.
La misma conversó con Crónica y contó como fueron sus inicios en el ámbito laboral. “Estuve cinco meses juntando latitas, pero el olor nauseabundo no me dejaba ni comer. Tenía que retirarme 20 cuadras del lugar, bañarme y cambiarme toda la ropa para que pueda comer y perdía mucho tiempo. No podía ser como los demás que así nomás ya almorzaban”.
Agregó que “buscando un futuro mejor asistí a cursos de cocina y manicura hasta que me invitaron a un taller de costura. Con la ayuda de diseñadores aprendió a transformar cobres, plásticos y cables viejos en finas alhajas y joyas. El curso duró 2 años y aprendimos a pelar cables de motores y televisores para sacar el brillante metal”.
La hábil doña aplicó sus conocimientos y los puso en práctica produciendo 120 joyas que “los llevamos a Europa, específicamente en España y a través de ferias los vendimos todas. No nos quedó ninguna sola pieza. Luego de eso recorrimos a ferias de Brasil, Chile y Perú dejando bien parado al país. Eso pudimos hacerlo luego de la distinción de la marca país que obtuvimos mediante el apoyo de la Primera Dama”.

Le cambió la vida
Doña Sara explicó que “tras dejar el reciclaje y meterme en el tema de la manicura, no podía solventarme sola, porque no había tantos trabajos como para depender de eso. Hoy en día puedo decir que con la elaboración de joyas sí puedo mantenerme. Tengo 3 hijos y con mi marido estamos pudiendo comprar muebles nuevos para la casa”.
Agregó que “gracias a esto ahora puedo pagarme mis estudios, estoy estudiando para ser profesora de Guaraní, estoy en el primer año. Es un sueño que quiero cumplirle a mi mamá, que siempre quiso que tengo un título universitario. Estoy en eso”.
Cómo trabaja con las joyas
La artesana explicó que “los vecinos del Bañado le consiguen los cables y plásticos para que pueda producir sin parar. Tengo mi propio tallercito en casa y ahí elaboro las cadenas, aros y anillos con artesanía contemporánea. Hay mucho trabajo ahora ya que se pide mucho para regalos empresariales y en las ferias por Palma y los shoppings”.
La gente del Bañado puede sobresalir
Muy orgullos dijo la doña que “con esto demostramos que la gente del Bañado puede salir adelante, no necesariamente tiene que dedicarse al reciclaje, que podemos hacer muchas cosas y valernos por nosotras mismas. Mucha gente piensa que porque venís del Bañado no te merecés muchas cosas”.
Finalizó diciendo que “a mí siempre me dijeron que soy una genia y una mujer valiosa, hay personas que ni sabían que cada pieza tiene una etiqueta en donde dice quien es la artesana que la hizo. Tiene un código y ahí pueden ver mi nombre. Eso me pone muy orgullosa”.

