Un 20 de octubre de 1978, Paraguay y Brasil protagonizaron una hazaña histórica de la ingeniería: desviaron el río Paraná para avanzar con la construcción de la represa de la Central Hidroeléctrica ITAIPU.
La obra fue monumental. El canal de desvío tenía 2 kilómetros de largo, 150 metros de ancho y 90 metros de profundidad. Gracias a este trabajo, los obreros pudieron trabajar en el cauce original del río para construir la enorme estructura de hormigón de la hidroeléctrica. Aquella operación marcó un antes y un después en la construcción de ITAIPU, considerada una de las mayores centrales hidroeléctricas del mundo.

A 48 años de aquella proeza, el desvío del Paraná sigue siendo recordado como un símbolo de la cooperación entre Paraguay y Brasil y una obra clave para el desarrollo energético de ambos países. Una hazaña histórica que cambió el rumbo del río y marcó un hito para la energía de la región.

