Rosa Franco, una joven mamá de 28 años de Luque, abrió su corazón y contó a Crónica el momento difícil que tuvo que pasar con el nacimiento de su primer hijo, quien fue diagnosticado con autismo, esto sumado a que el papá los abandonó totalmente. La misma practicaba boxeo, lo tuvo que dejar y dedicarse netamente al rol de mamá.
“Nació mi hijo y ahí empezó mi problema, nace con unos problemitas en su cabeza, después le diagnosticaron autismo. Muchas noches no podía dormir y el cansancio extremo me terminó colapsando. Estábamos casi dos años casi sin dormir, me daba dolores de cabeza, náuseas y ya no daba más”.
Agregó que “no es lo mismo cuando tenés un hijo con estos problemas, no te podés descuidar de ellos ni un momento. Es muchísimo más complejo lidiar con un niño con autismo, además era mi primera vez como mamá”.
La fuerte carga emocional la llevó a tocar fondo e incluso a considerar la peor de las decisiones. “Muchísimas veces intenté quitarme la vida, pero dije: ‘No, ¿quién le va a cuidar a mi hijo?’”, confesó con dolor. “No es fácil sostener la vida de un hijo con discapacidad que requiere más que amor, exige una espalda que no se rinda”, agregó.
En ese sentido mencionó que “me recomendaron ir al psiquiátrico, me fui y estuve medicada por muchísimo tiempo. Yo le tuve a los 22 años a mi hijo, se llama Jonathan. Yo me iba al gimnasio y practicaba boxeo. Tuve que dejar todo y durante 6 años dejé todo”.

Logró salir del fondo de la depresión
Decidida a salir del pozo, dejó los psicofármacos y regresó a las pesas con el apoyo incondicional de su madre. “Decidí dejar el medicamento que ya me estaba dejando tipo volada, tipo zombie, y empecé a irme al gimnasio. Yo a veces lloraba y entrenaba, en serio era algo loco legalmente, pero empecé a ver resultados y me motivó”, señaló.
El constante entrenamiento no solo transformó su cuerpo, sino que le devolvió la salud y las ganas de luchar. “Ahí fue que me di cuenta de que esos dolores de cabeza ya no estaban, recuperé mi autoestima y todo”, festejó entusiasmada.
Negocio propio para pagar tratamiento
Para pagar los tratamientos de su peque, la guapa doña armó un emprendimiento en su propia casa. “Tengo una lomitería en mi casa, vendo porque esos lomitos entre otras cosas que hago es para pagar sus terapias”, comentó.

Entrará a competir
Hoy en día, el ambiente competitivo que encontró en el gym despertó el interés en Rosa y decidió a prepararse para una competencia en fisicoculturismo. “Este 1 de noviembre voy a competir en fitness en Villa Elisa, en la categoría Wellness Natural”, anunció con orgullo.
“Es un gimnasio de campeones, al entrar veía fotos de personas que llegaron a competir y eso me motivó. Mi categoría es natural, máximo tomo esas omega y vitaminas nada más, pero nada de hormonas”, aclaró la mamasa.
Orgullosa de su hijo
Rosa se siente orgullosa de su pequeño de 6 años y no duda en mostrar el motor de su vida. “Estoy re orgullosa de mostrarle a mi hijo, sin problema”. Para finalizar, dejó un fuerte mensaje dirigido a todas las madres que atraviesan momentos difíciles. “Que cuiden mucho su mente, el ejercicio es como una armadura para todas las mamás. El gimnasio me salvó la vida, esa es mi frase que todos saben y lo que siempre voy a decir”, cerró emotiva.

