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“La vida me dio varios momentos memorables”

La risa es su mejor legado y la vida tiene que ser linda según sus propias expresiones. El humorista contó su esencia de vivir y lo feliz que es cuando está rodeado de sus seres queridos.

| Por Gustavo Martinez
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| Por Gustavo Martinez
El humorista Rojas Doria celebró sus 95 años rodeado de la familia.

Rodeado de su familia, al ritmo de la populosa polca paraguaya, en medio de risas y ocurrencias que hacían reír al rollo, así es como el humorista Rafael Rojas Doria festejó sus 95 años. “La síntesis de mi personalidad es la alegría. Siempre he querido estar alegre y alegrar a la gente, porque esa es la vida”, dijo en charla con Crónica, con mucha alegría.

El comediante aseguró que “la vida me dio varios momentos memorables. Tengo muchas cosas. El nacimiento, crecimiento y nacimiento de mis hijos. Hay tantas cosas que te pueden hacer feliz que tenés que saber ver nomás donde está esa felicidad”.

Sólido, sobrio, mbarete, creativo y fiel creyente de que el lugar donde vivimos es maravilloso, aseguró que “la vida tiene que ser linda, feliz, estar rodeado de tus parientes a quienes querés y que te quieren”.

Don Rafael he’i que su carrera no tiene fecha de inicio porque desde muy chiquitito, en la escuela, ya la hacía reír al rollo con sus ocurrencias. “Che loco akue. Pobrecitos mi papá y mi mamá, dos locos que fueron padres de este loco”, dijo entre risas y añoranzas.

Uno de los mejores regalos que le puede regalar la risa a un artista de este calibre es la sonrisa. “No te imaginas lo feliz que me siento al ver cada sonrisa que sale cuando cuento algo. Me pone muy feliz ver alegres a los demás”, expresó.

El humor le ayudó a construir su vida y el destino fue grato con su gran obra de regalar momentos de felicidad a loperro. Contó que su carrera en el mundo cómico le dio todo. “Tengo varias cosas, tengo una casa, tres hijos, una quinta, estoy feliz. A mi edad no sabes lo viejo que soy, pero feliz, un viejo feliz y me gustan estas cosas, de todos juntos”, he’i.

Hoy, ya un poco alejado de los escenarios, pero con el espíritu alegre que lo caracteriza, disfruta al lado de sus hijos y nietos quienes lo miman y malcrían, además tienen en el ADN avei la simpatía.

“Me acuerdo de

él y ya me rio”,

he’i por Álvarez

De entre los recuerdos que viven en su cabeza, uno de los más imborrables es el de Cesar Álvarez Blanco, quien fue su compadre. “Mi compadre, a pesar de ser argentino, hablaba mejor que nosotros el guaraní. Era una gran persona, se portaba bien. Yo me acuerdo de él y ya me río. Era simpático, inventor de chiste, era un genio”, recordó a su dupla eterna.

En su relató, confesó que un día de esos se conocieron en un teatro y, desde ese día no pararon de ser dos locos que hacían reír a loperro pero, por sobre todo, destacó ahí el valor de persona. “Fue un buen amigo, de esos que cuesta encontrar, porque la vida tiene cosas lindas”, contó.

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