Luigi Alfonso es un joven de 17 años que lleva consigo su pasión por los animales desde muy chico y trasladó ese entusiasmo en la Taxidermia, que es el arte y oficio de disecar animales muertos y mantenerlos en su apariencia original. El mismo habló con Crónica y contó que su pasión nació en el 2023. “Mi papá trabaja como cajero en el Jardín Botánico y aquella vez fui junto a él y me dijo que llegó un taxidermista al museo, porque no tenía anteriormente. Me mostró lo que hacía y desde esa vez me empezó a gustar”.
Agregó que “voluntariamente me iba cada sábado a ayudarlo y aprender con él, inclusive en mis vacaciones. Desde ahí empecé a interesarme más y empecé a hacer los trabajos. Luego conocí un taxidermista en la UNA y también aprendí con él, y por último en la ciudad de Pilar conocí otra taxidermista de Taiwán en donde perfeccioné mi técnica”.
Explicó que “mis primeros pasos fue con animalitos muertos que encontraba en la calle y algunas donaciones de las veterinarias de animales que no podía salvar. Luego la gente ya me iba pidiendo para que le hagan para su recuerdo de su mascota disecada y así fui ganando mi platita y de eso compraba los materiales”.
EL joven Luigi que el próximo año culmina el colegio mencionó que “mi sueño es trabajar en algún museo importante del país, como el de Itaipú, o el propio Jardín Botánico, por ejemplo. Este último está un poco abandonado pero creo que se lo puede llegar a restaurar. Lo de Itaipú llegué a verlo en fotos y es espectacular. Inclusive tiene a sus animales en vitrinas y luce mejor para los turistas que van a verlo”.

Ante la consulta de cómo es el proceso de disecación de los animales contó que “hay que quitarle toda la carne que tiene el animal y luego hacer el molde para que el cuerpo quede bien firme, lo hacemos todo de biruta de madera, utilizamos alcohol para sacudir, alambres, hilo de ferretería, algodón, arcilla y un poco de formol”.
Agregó que “para el mantenimiento se utiliza pintura para restaurar o devolver el color del animal después del secado. Ya he trabajado con gatos, perros y aves. Siempre tratamos de mantenerlo tal cual era el animal. La mitad de mis trabajos los dono al Jardín Botánico, en donde trabaja mi papá, la otra mitad la gente me pide para hacerlo para tener un recuerdo de su animal querido”.
Por otro lado, consultamos si el animal fallecido no lo “visita” por las noches en sus sueños y mencionó que “la verdad que no, es algo a lo que ya me acostumbré. La verdad que trabajar por animales muertos tiene su complejidad, pero es algo que a mí me gusta hacer. Inclusive yo los mantengo a todos mis animales disecados en mi pieza. Estoy totalmente acostumbrado a ellos”.

Apoyo familiar
El joven emprendedor indicó que “mi familia siempre me apoya, lo único que no le gusta es el olor nauseabundo que genera los animales muertos, yo trato siempre de que al recibir al animalito muerto, le quito toda la carne enseguida, hago el molde y al instante ya los entierro en el fondo de la casa, justamente para evitar ese mal momento”.
Precio de los trabajos
Consultamos de cuanto más o menos cuesta disecar un animal para los interesados y mencionó que “depende del tamaño más que nada, justamente yo en mis inicios empecé trabajando por animales pequeños y luego me fui a los más grandes. Llegué a hacer trabajos por G. 700 mil más o menos, que era un gato grande en esa ocasión. Mayormente me piden trabajos de gatos más que otra cosa”.

