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¡Terror en una antigua casona! Un profesor asegura que algo invisible lo agarró de la pierna

Lo que comenzó como una tranquila mudanza familiar terminó convirtiéndose en una pesadilla difícil de olvidar. Durante más de un año, el profesor Dav…

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"Algo" le agarró de las piernas.

Lo que comenzó como una tranquila mudanza familiar terminó convirtiéndose en una pesadilla difícil de olvidar. Durante más de un año, el profesor David Galeano y su familia vivieron en un antiguo caserón de Fernando de la Mora, donde las piedras golpeaban las paredes sin dejar rastros, los pasos retumbaban en la oscuridad y algo invisible parecía moverse entre las sombras.

Sin embargo, el episodio más aterrador ocurrió una madrugada, cuando el docente sintió que “alguien” lo agarraba con una fuerza impresionante de la pierna derecha. “Te aseguro que era una persona”, relató a Crónica. Lo que descubrió después sobre el pasado de aquella vivienda hizo que muchas de las extrañas situaciones que había vivido comenzaran a tener sentido.

¿Qué se escondía realmente en esa casa?

“Desde que llegamos a la casa ya todo era raro, encontramos pindo kara’i en forma de cruz por todos lados, pero no nos llamó la atención, dijimos que la gente que vivía allí era muy santularia, después no había un solo día en que no se descomponga nada, si no era la canilla era el foco, si no era eso era el cisterna, siempre había algo descompuesto”, empezó contando el profesor Galeano.“Después la llegaron los ruidos, sentíamos que tiraban piedras por la puerta, al salir a mirar no había nada, allí ya empezamos a tener un poco de miedo, luego empezamos a escuchar como si alguien arrastraba los pies por el corredor, pensamos que era un ladrón, pero al mirar por la ventana, no se veía a nadie”, continuó con su relato.

Pese a las extrañas situaciones, el matrimonio seguía convencido de que debía existir alguna explicación lógica para lo que estaba ocurriendo. Todavía no imaginaban que la historia de aquella vivienda podía ser mucho más oscura de lo que sospechaban.Una madrugada, el profesor regresaba a su casa después de participar en un programa de radio. El barrio estaba sumido en una profunda oscuridad cuando decidió ingresar por uno de los costados de la vivienda.

Lo que ocurrió a continuación lo dejó completamente aterrorizado.“Entré por el costado de la casa, di unos pasos y, de repente, en medio de la oscuridad, sentí que alguien me agarró de la pantorrilla, y ya no pude dar un paso más porque era algo demasiado pesado, cuando logré dar unos pasos ya dentro de la casa, sentí que me estaban derramando agua, había sido que me desmayé del susto y mi esposa estaba intentando reanimarme”, contó.Después de aquella experiencia, Galeano comenzó a sospechar que no estaban solos en la casa.

Desesperado por encontrar una explicación, decidió acudir a un sacerdote, quien le preguntó si conocía la historia de la vivienda. “Me fui junto a un sacerdote y este me preguntó si conocía la historia de la casa, preguntando a los vecinos antiguos me contaron que en la casa vivía una docente junto con su hermana que se había casado recién, y posteriormente la pareja se había mudado ya que siempre estaban en conflicto”, recordó.

Según le contaron los antiguos vecinos, la historia familiar había terminado de manera trágica.

“Posteriormente la recién casada había sufrido un accidente casero en donde gran parte de su cuerpo se quemó, como ya no había nada que hacer por ella la docente la volvió a traer con ella, empeoró empezó a maldecir a todos y falleció en esa casa”, relató.

Desde entonces, ndaje, comenzaron los episodios extraños que atormentaban a quienes intentaban alquilar la vivienda.Ante aquella historia, el sacerdote le recomendó al profesor que asistiera a misa y rezara por el descanso de la fallecida. También realizó una nueva bendición para la familia y le indicó cómo debía continuar con las oraciones en la vivienda.

“El sacerdote me recomendó que asistiera a misa y pidiera por el descanso de la fallecida, también nos volvió a bautizar más o menos, al terminar la misa me dio agua bendita y me dijo que pasada la media noche saliera al patio a rezar el Padre Nuestro y Ave y que derramara el agua bendita, desde ese día terminaron los movimientos, una semana después nos mudamos de la casa”, finalizó.

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