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¡Se viene la temporada de los borrachos al volante! “Una copita nomás” puede salir caro

Con las despedidas de fin de año, los asaditos y los brindis a la vuelta de la esquina, también aparecen los que creen que pueden ganarle al alcotest.

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Empieza la temporada alta de borrachos al volante. (IA)

Con las despedidas de fin de año, los asaditos y los brindis a la vuelta de la esquina, también aparecen los que creen que pueden ganarle al alcotest.

La Caminera advierte que entre finales de noviembre y diciembre aumenta la detección de conductores “alegres” que se ponen cariñosos con la botella y después quieren hacerse los inocentes frente a los inspectores y las clásicas excusas son“ ¡Una copita nomás!”, “¡Yo estoy bien para manejar!” y “¡Mi casa queda cerquita!”.

Pero parece que algunos se olvidan de un pequeño detalle: el alcohol no solo puede hacerles perder el equilibrio, sino también la posibilidad de seguir viaje al volante. Patricia Ferreira, de la Patrulla Caminera, explicó a Crónica que los controles de alcoholemia ya no son aleatorios.

“Este mes ya empieza la temporada alta de conductores alcoholizados al volante. Los inspectores someten a la prueba a quienes son sorprendidos cometiendo infracciones o conduciendo de manera anormal o cuando otro automovilista comenta que vio a algún conductor poniendo en peligro a otros con su maniobra al volante”, he’i

Y cuando los inspectores detienen a uno de estos conductores, las reacciones son variadas. Algunos aceptan el procedimiento, pero otros se ponen más difíciles que criatura cuando le sacan el celular.

“Algunos se ponen buenitos, mientras que otros creen que haciendose el prepotente o con tono amenazante va a reducir su culpa por sus infracciones, hay algunos borrachos tranquilos y otros que son bastante argelados, en esos casos pedimos la intervención de la Policía”, explicó.

Y eso que todavía falta escuchar el famoso “oficial, pero si yo manejo mejor cuando tomo” La funcionaria recordó que la tolerancia legal es de apenas 0,00 y que, a partir de 0,01, el vehículo puede quedar retenido. Las sanciones económicas dependen de la graduación de alcohol detectada y pueden llegar a veinte jornales mínimos.

Además, a partir de 0,40, los antecedentes son remitidos al Ministerio Público, según indicó. Así que el que piense que puede engañar a los inspectores con una sonrisa, una explicación convincente o el clásico “yo no tomé casi nada” podría terminar con un dolor grande, pero no de cabeza, más bien en el bolsillo .

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