Se llama “Oso” y es un hermoso firulais que vive en México. Todos los días visita un puesto de quesadilla para poder desayunar, pero no lo hace gratis, sino que paga con lo que encuentre en su casa.
El dueño del puesto de comidas un día le preguntó con qué iba a pagar el morfi, y desde ese día “Oso” lleva la paga, desde una zapatilla hasta un hueso.
Lo que sí se convirtió en un excelente cliente porque no falta un solo día y además no tiene libreta, porque abona por su comida todos los días.

