César Olmedo: “Vendía de todo para poder salir adelante”

César Olmedo (18), de la ciudad de Itá, nos contó cómo salió a vender de todo en su bicicleta para ayudar a su mami y seguir soñando en el fútbol.

| Por Alex Noguera
César Olmedo, delantero de las formativas del Olimpia
  • POR RICARDO NÚÑEZ

Un único objetivo: brillar. El joven César Olmedo fue notificado por los profes para que esté atento al llamado para integrar el plantel principal del Olimpia. Ese llamado coronaría todo el esfuerzo del talentoso mitã’i. El mismo contó a Crónica que proviene de una familia humilde y que siempre ayudó a su madre para salir adelante.

“Desde la escuela de fútbol ya me tocó pasar muchos sacrificios. Mi mamá no tenía para darme para mi pasaje, entonces las mercaderías que traía ella yo salía a vender. En estas épocas de las fiestas, por ejemplo, mamá ya solía traer sidra, budín, pan dulce. Todos pues me conocen acá en el barrio y yo vendía de todo para salir adelante. En un ratito le hacía a mamá para su platita”, sostuvo el joven goleador.

Olmedo decidió sacarse una foto antes de su primer partido con Olimpia.

Agregó que “a las dos de la mañana íbamos a traer las mercaderías, y a la mañana ella me ponía los precios y yo salía a vender con mi bicicleta. Para comprar para mi botín vendía rifas y sorteaba termos y la gente del club sin problemas me ayudaba”, recordó muy emocionado.

César Olmedo hizo escuela de fútbol en el Sportivo Iteño, luego formó parte de la miniselección de Agrefu. Allí un dirigente se sentó a charlar con él, ya que César se tumbó en lágrimas luego de una derrota. El mismo, luego de llenarle de consejos, le invitó a formar parte del semillero de San Lorenzo.

Entre 18 jugadores, él fue el único elegido, contó

Luego de ganarse la capitanía en las formativas del Rayadito y un paso futbolero de más de dos años, César Olmedo contó que, a sus 14 años, él y otros 17 de sus compañeros de San Lorenzo fueron a las pruebas formativas del Decano.

“En realidad fui el único seleccionado. Recuerdo que nos fuimos un lunes y probamos los 18 (jugadores). Después el martes 7 nomás ya quedamos y el miércoles quedé yo solo nomás. Cuando me fui a entrenar normalmente ya me pusieron en el equipo principal (Sub-14)”.

El pacto con su mami: tener las mejores calificaciones

Olmedo y un grito de gol con la Albirrojita.

César recordó la anécdota con su mami para que lo pueda llevar a su primera escuela de fútbol, el Sportivo Iteño. “En el colegio siempre sacaba uno sí o sí. Un día le digo a mamá para hacer un trato: ‘Llevame a la escuela de fútbol y yo voy a sacar todo bien mi nota’, le dije. Ha’e ndojeroviai voi cherehe”, recordó con risas.

Agregó que “después llegó el día de entrega de las libretas y ella (su mamá) se va. Le llama la profe y ella se va cabizbaja. ¡Qué le hiciste a tu hijo!, le dijo la profe. Saqué 4 y 5 en todas las materias”, comentó. Su ilusión por chutar era inatajable.

Su pensamiento sobre Roque después de entrenar con él

El joven crack junto a su querida madre.

El mitã’i rememoró aquel momento que compartió cancha con uno de sus máximos ídolos, Roque Santa Cruz. “Como jugador y como persona Roque es mi ídolo”, tiró.

¿Te dio algún consejo? “Me dijo que aproveche el momento. Que no se me va a presentar muchas oportunidades, pero la primera que se me presente, que aproveche. Él es muy humilde. Se adecua muy rápido a tu persona y es muy abierto. No porque uno sea de escasos recursos se aleja de vos, al contrario. Él siempre da consejos como un capitán”, contó.

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