- Juan Vicente Duarte
Un video viralizado en el que se ve la demolición del último bastión de Cerro Corá, su fachada principal, causó gran impacto en el mundo pelotero. Y Eumelio Ramón Palacios (55 años) no estuvo ajeno. “Patoruzú” es un referente histórico del equipo rojinegro y en charla con Crónica manifestó su dolor ante el momento que vive su exclub.
“Te digo la verdad, me duele y da impotencia, pero lastimosamente no podemos hacer nada, porque no tenemos los medios, económicos para pelear. Y duele más todavía, porque de ahí salieron grandísimos jugadores que sirvieron a la selección paraguaya e incluso triunfando en el exterior”, comentó bajoneado.
Agregó que “duele bastante, porque cuántos sacrificios se fueron ahí, victorias, derrotas, llantos, alegrías, que ahora se convirtieron en escombros. Pero es ley de vida, alguna vez se les va a juzgar a quienes propiciaron esto que se le hizo club”.

Añadió también que detrás de esto queda un vacío en muchos jóvenes que ya no podrán formarse en el club. “Cerro Corá es un club que siempre se caracterizó por dar oportunidad a los juveniles, que cuando estuvo vigente, primero formaba a la persona y luego al jugador. Duele en el alma que hoy no tengan un lugar donde ir, ni escuela de fútbol, ni inferiores, es una verdadera pena. Seguramente tendrán que dedicarse a otra cosa, buscar otro club”, sentenció “Patoruzú”.
El gol sobre la hora que lo “inmortalizó”
Si bien Eumelio jugó por otros clubes, como Cerro y Libertad, volvió a Cerro Corá ya en el ocaso de su carrera. Y dejó su sello. “El gol que me marcó fue el que hice para el ascenso de la B a la Intermedia, ante Tembetary y si empatábamos el que ascendía iba a ser Resistencia. Yo metí el primero, luego nos empataron y cuando faltaban segundos para el final me encomendé a la Rosa Mística. Vino un centro desde la izquierda y meto el cabezazo para el segundo. Imaginate, a mis 45 años. Ahí ascendimos”, recordó.
“Tuve que volver a jugar torneos porque la pandemia nos afectó”

“Patoruzú” siempre trabajó en el fútbol, pero hace año y medio, a causa de la pandemia, no tiene club donde entrenar. “Ya no hay latitas en el barrio para juntar”, ironizó. Luego, más serio, refirió que “todo se complicó.
Tuve que volver a jugar torneos, donde me pagan, ese es mi medio de vida, porque trabajo no tenemos, no tengo lugar, soy entrenador recibido. Espero tener nuevamente la oportunidad de demostrar todo lo que aprendí en el fútbol”, sentenció.

