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Rubro, “al filo” de la extinción

TRABAJANDO. En plena tarea de afilar los cuchillos de uno de sus clientes a los que visita.

LLEVA 40 AÑOS. Don Pedro contó que hace muchísimo tiempo que se dedica a esta actividad para ayudar a su amada esposa

Trato muy amable y para nada “cortante”. Se nota con facilidad que no cuesta nada hallar una conversación interesante con don Pedro Coronel. Y no es para menos. Con sus 75 años a cuesta y 40 como afilador, un rubro “al filo” de la extinción, las anécdotas son muchas. Las emociones, más.

Tiene una esposa de 67 años y lleva casado 43. Menciona que se levanta a las 3 de la mañana diariamente y emprende viaje desde el barrio Laurelty de San Lorenzo hacia el Mercado 4 con su “compañero” de trabajo, un motorcito con su pedestal más la mochila donde carga los repuestos de las pulidoras.

EJEMPLO. Don Pedro ya forma parte de las tantas historias dentro de los pasillos del Mercado 4.

Hoy en día es muy raro encontrar un afilador” comenta como conocedor del rubro. Recorre por todo el Mercado 4, cada puesto, cobrando la módica suma de 2.000 guaraníes por cuchillo afilado. Cuando termina su recorrido en el mayor centro de compras de la capital rumbea con destino al Mercadito N.º 2 para seguir con el mismo servicio.

Don Pedro comentó que antes que dedicarse a este trabajo se desempañó por mucho tiempo como albañil, pero por su edad tuvo que dejar. “Con este trabajo me siento útil y de esa manera llevo el dinerito a la casa para ayudar a mi esposa” he’i.

Si uno quiere trabajar honestamente nunca le van a faltar clientes. Yo con los años formé los míos y ellos me esperan cada 15 días” contó don Pedro, quien demostró que tiene un respeto ganado.

Un amplio recorrido que incluye varias ciudades

Don Pedro no solo recorre los mercados de Asunción, sino que además se va a algunas ciudades cercanas del departamento Central, donde se tiene mucha concurrencia. “Recorro los mercados de Luque, San Lorenzo y termino mi trayecto en Itauguá” confesó el hombre. Si bien es cierto que parece un trajín muy cansador, dice que lo cumple sin problemas, con un andar lento y pausado, pero con pasos firmes y fuertes.

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