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Tobías Vargas: “No sé si hice tantas cosas malas para merecer todo esto”

CONFESIÓN. El arquero Tobías Vargas, envuelto en graves polémicas, rompe el silencio y nos cuenta la difícil situación por la que está atravesando

A pocas cuadras del Sportivo Luqueño, en una casa decorada con graffities alusivos al “Chanchón”, allí vive Tobías Vargas con su pareja, Aracelli. “Ella vale oro, muchas pueden buscarte cuando estás bien. Cuando estás mal, lo más probable es que te quedes solo. Pero ella está ahí, aguantando a mi lado”, nos dice Tobías mientras se acomoda en el sofá de la pequeña pieza donde están amontonadas sus cosas, entre escritorio, cama, sofá y heladera. La casa es de su madre, quien, como es lógico, lo apoya en las buenas y en las malas. “En mayo volví de Ecuador, donde fui (en enero) con la esperanza de volver a jugar (en el club Fuerza Amarilla), después de lo que me pasó con Luqueño. Pero allá la situación ya era caótica económicamente. Cobré solo la mitad del sueldo de enero, la prima tampoco cobré. Era desesperante la situación, tuve que volver”, nos comentó.

– ¿Prácticamente te escapaste del club, entonces?
– Por lo menos llegamos a un acuerdo de que me van a pagar a cuotas. Pero recién el año que viene podrían tener plata. Antes de que se cumpla mi contrato ya vine, cuando se iba a dar esa pausa por la Copa América.

Tobías Vargas junto al mural con el graffiti del Sportivo Luqueño, del cual es hincha. Fue arquero del club hasta hace dos años, cuando lo sacaron por acusarlo de arreglar un partido por apuestas

– ¿Hay un antes y un después en tu vida después de lo que te pasó con el Sportivo Luqueño?
– Pasaron dos años de mi problema con Luqueño (5 de setiembre del 2017, en un partido versus Cerro Porteño). Varios clubes de acá se interesaron en mí, pero no se pudieron concretar. La política del fútbol paraguayo es que si vos demandás a un club te tachan de conflictivo y te cierran las puertas.

– ¿Qué le pedís al Luqueño con tu demanda?
– Yo tuve que demandar porque no puedo aceptar algo que no hice. Desde el primer momento la gente creyó lo que dijeron de mí, que estaba metido en las apuestas. Con lo que pasó prácticamente me fundieron la carrera. Por eso decidí entablar la demanda. Yo pido lo que, según mis abogados, que son los Tuma, me corresponde. Pedimos 12.000 millones de guaraníes.

– ¿Cómo recordás aquel momento, cuando estalló este escándalo después del partido contra Cerro?
– Todos los arqueros se equivocan. Incluso hace poco Martín Silva tuvo un error, pero nadie dice nada, porque los errores ocurren. El arquero puede equivocarse. Pero yo me equivoco y ya me matan. Acá sufrimos mucho. Toda mi familia es de Luque, ya ves aquí nuestra casa tiene la bandera de Luqueño, está todo pintado con nuestros colores. Todo el mundo está cerca, la abuela chanchóligans. Es lo que más siento. Cuando sucedió eso mi mamá estaba en Chile, acompañando a mi hermana que vive allá. A mi papá le tengo en Ciudad del Este. Terminó ese partido, agarré mi auto y me fui junto a él.

– ¿Explotó la bomba y te escapaste?
– Sí, me fui. Esperé que se calme más para asesorarme. Me bajaron a Reserva, después ellos me rescindieron a su manera, no fue de común acuerdo.

– ¿Justificado, por lo de las apuestas?
– Para ellos, sí, pero para mí no hay justificación. Yo no hice nada. Desde que pasó eso para mí ya no fue igual jugar al fútbol.

– ¿Sentís que todos te señalan, sentís que hay una desconfianza de todos los clubes hacia vos?
– Sí, me deja con mala imagen toda esta situación. Pero yo estoy tranquilo. Igual, siento que esta situación está fundiendo mi carrera.

“MIS AMIGOS ME ABANDONARON”

– ¿Quiénes te apoyan?
– Mi familia y unos pocos amigos, los de antes. Esto que me pasó me hace ver que tengo muchos conocidos, solo eso. Muchos que eran mis amigos me abandonaron.

– ¿Tus colegas futbolistas te dieron todos la espalda?
– Ahora comparto con los excompañeros de inferiores. Amigos míos que crecieron conmigo desde las inferiores, algunos llegaron, otros no.

Tobías dice que tiene la fe de que en un juicio se va a demostrar que lo
acusaron de algo que él no cometió

– ¿Cuando salís a la calle, cómo reacciona la gente, tiene en cuenta lo de las apuestas?
– La gente me saluda, algunos me piden fotos, no sé si porque me aprecian o para reírse. Ya no sé más. Hay gente que se quiere hacer del simpático y me dice Apostala…

– ¿Y cómo reaccionás en esos casos?
– Me farrean, pero hasta cierto punto, porque también saben que yo soy calentón.

– ¿Llegaste a pegar a alguien que te jodió con ese tema?
– No llegué a pegar a nadie, pero yo soy muy calentón y me hago respetar. El arquero no está luego bien de la cabeza. La gente sabe también a quién le puede joder y a quién no.

– ¿Apostaste alguna vez?
– No, nunca aposté. Pero desde que llegó esto, el fútbol cambió mucho. Todos me preguntaban a mí… yo qué voy a saber. “Jugá a lo seguro, esto es suerte nomás”, les decía. Nunca me gustaron los juegos de azar. Para mí todo eso es pérdida de plata, todo es al azar.

– En su momento se había hablado de que estaba tu nombre en la boleta de apuesta por la que se te complicó la vida.
– Sí, el que era presidente en ese entonces, Wálter Gustavo Benítez, dijo que tenía el nombre mío, que aposté todo mi sueldo y que gané 50 millones de guaraníes. Dijo que mientras él estaba en el club yo no iba a jugar más.

– Si esa boleta con tu nombre existe, ¿es falsa?
– Yo averigüé y creo que el nombre se puede poner nomás, después igual cobra el que apostó.

– ¿Si alguien hizo eso es porque te quería perjudicar?
– Sí, como siempre.

– También supuestamente llamaste a un jugador de Sol de América (ofreciéndole 5.000 dólares)…
– Desde que estoy acá no hablé todavía con ese muchacho (“Pitu” Velázquez), pero voy a hablar con él. No sé por qué inventaron esa historia y me metieron a mí ya otra vez en eso.

– ¿Por qué creés que te pasan tantas cosas?
– A veces suelo pensar y digo “no sé si hice tantas cosas malas para merecer todo esto”. Creo que son pruebas que uno va pasando.

“Hasta la luz nos cortaron”

“Con Aracelli (su pareja) sufrimos mucho en Ecuador. Más que nadie, ella sabe todo lo que pasamos. En el momento en que no teníamos para comer, ella me aguantó. El club ya no pagaba el alquiler del lugar donde estábamos y hasta la luz nos cortaron”, dijo Tobías. “Por la desesperación llegué a hacer conexión directa, hasta ese punto llegué. Después ya tuve miedo, por ahí me iba preso o qué, y busqué otra solución”, comentó.

– ¿Cómo volviste sin plata de Ecuador?
– Tuve que llamarle a mi papá para volver de Ecuador. Gracias a Dios mi papá me banca. Él me consiguió todo para volver. Pero ya tengo vergüenza también de molestarle a él cada vez que necesito.

– ¿Tenés la esperanza de que esta tormenta va a pasar?
– Aprendí con mi corta y larga edad, ya con 30 años, que todo se va a solucionar. Es lo que más deseo. Cometí errores. Creo que me tocó una etapa muy buena, siendo aún muy joven, sin la madurez para sostener todo eso. Uno cuando es joven y tiene todo, le piden fotos aquí, fotos allá, de repente no sabe asimilar toda esa situación. Uno hasta se olvida en parte de sus raíces. Pero nunca te olvidás de quién estuvo a tu lado cuando no tenías ni un peso.

– ¿Vos llegaste a pedir plata a tus compañeros del fútbol?
– Sí, pero esta situación me enseñó que hay gente a quien le diste la mano, oportunidades, y cuando le pedís un favor, te sale con mil excusas. En el momento en que uno necesita, no están. En realidad, lo hice para probar, para ver si eran humanos. Tenía a mi papá para salvarme.

“El fútbol es mi pulmón y corazón”

– ¿Creés que vas a volver a jugar?
– No pierdo la esperanza. Hace una semana me llamaron para ir a Honduras. Cuando ya estaba todo, no se cerró. No sé el motivo, se corta nomás el contacto. Me salió para otro lugar también, pero cuando ya está por salir, se cortan los contactos.

– ¿Creés que buscan tu nombre y leen en Google todo lo que hay sobre vos?
– Asimismo, yo creo que pasa por eso. El fútbol es mi pulmón y mi corazón. Sé hacer muchas cosas, pero yo sigo creyendo en el fútbol, es lo que quiero hacer. Necesito volver a jugar y no pierdo la esperanza. Tengo recién 30 años y todavía me queda mucho para dar en la cancha.

– ¿Llegaste a sufrir de depresión?
– Entré en depresión. Mi cabeza estaba en Júpiter y mi cuerpo en Tierra. Pero uno va asimilando otra vez y analiza. Y trata de ser positivo.

Arrepentido de sus acciones

Tobías lleva tatuados los nombres de sus dos hijos en su cuerpo. Nos confesó que le duele saber que cuando podía darles todo, fue mezquino. “Suelo compartir con ellos, por lo menos eso. En su momento tenía para darles todo y les daba a medias. Esas cosas me duelen ahora”, se sinceró.

FAMILIA
Tobías vive con su pareja Aracelli en la casa de su mamá. Su papá vive en Ciudad del Este. Tiene una hermana que formó su familia en Chile. Es padre de dos hijos, los peques viven con su mamá.

CANCHA
De vez en cuando asiste a los partidos del Sportivo Luqueño, club del cual se considera hincha.

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